Adoremos a Dios en su santo templo. El nos hace habitar juntos en su casa. El es la fuerza y el poder de su pueblo.
Oremos:
He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas
Lectura del libro del profeta Isaías
Por aquel tiempo, Ezequías se enfermó gravemente. El profeta Isaías, hijo de Amós, acudió a él y le dijo:
Is 38, 10.11.12abcd.16
Sálvame, Señor, y viviré.
Yo dije: A la mitad de mis días tengo que traspasar las puertas del abismo; me privan del resto de mis años.
Yo dije: Ya no veré más al Señor en la tierra de los vivos, ni contemplaré a los hombres en compañía de los habitantes del mundo.
Levantan y pliegan mi morada como una tienda de pastor. Enrollaba yo mi vida como un tejedor, pero tu cortaste el hilo de mi ovillo.
El Señor está con los suyos. Ellos vivirán, y su espíritu los animará; tú me curarás y me harás revivir.
Aleluya, aleluya
El hijo del hombre es dueño del sábado
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Gloria a ti, Señor.
En una ocasión Jesús caminaba a través de unos campos sembrados. Era sábado. Sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a cortar espigas y a comérselas. Los fariseos, al ver lo que hacían, le dijeron:
Acepta, Señor, estos dones que tu generosidad ha puesto en nuestras manos, y concédenos que este sacrificio santifique toda nuestra vida y nos conduzca a la felicidad eterna.
Restauración universal en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus muchos beneficios. Antífona de Entrada
Oración Colecta
Padre santo todopoderoso, protector de los que en ti confían; ten misericordia de nosotros y enséñanos a usar con sabiduría de los bienes de la tierra, a fin de que no nos impidan alcanzar los del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
38, 1-6. 21-22.7-8
"Así dice el Señor: arregla los asuntos de tu casa, porque muy pronto vas a morir".
Entonces Ezequías, con el rostro contra la pared, oró al Señor así:
"Acuérdate, Señor, que he caminado fielmente en tu presencia, y que te he agradado con mi conducta, actuando con rectitud".
Y comenzó a llorar amargamente.
El Señor dijo a Isaías:
"Ve y di a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de tu antepasado David: He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Dentro de tres días podrás subir al templo del Señor. Alargaré tu vida quince años, te libraré a ti y a esta ciudad del rey de Asiria y protegeré a esta ciudad".
Isaías dijo:
"Traigan un ungüento hecho de higos secos y aplíquenselo a la herida; así sanará".
Ezequías preguntó:
"¿Cuál es la señal de que subiré al templo del Señor?"
Isaías respondió:
"Esta es la señal que el Señor te da como prueba de que cumplirá su palabra: Haré retroceder diez grados la sombra ya avanzada que proyecta el sol, según las marcas del reloj de Ajaz".
Y el sol retrocedió diez grados que ya había avanzado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Sálvame, Señor, y viviré.
Sálvame, Señor, y viviré.
Sálvame, Señor, y viviré.
Sálvame, Señor, y viviré.Aclamación antes del Evangelio
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.Evangelio
12, 1-8
"¿No te das cuenta de que tus discípulos hacen algo que no está permitido en sábado?"
Jesús les respondió:
"¿No han leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y sus compañeros: cómo entró en el templo de Dios y comió los panes de la ofrenda que ni a él ni a los suyos les estaba permitido comer, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco han leído en la ley que en sábado los sacerdotes del templo pueden quebrantar el precepto del sábado quedando sin culpa?
Pues yo les digo que aquí hay alguien más importante que el templo. Si supieran lo que significa: quiero amor y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
A quien hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos.
El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas; y así, constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]Antífona de la Comunión