sab 16a. Ordinario año Par (Id=500)

Antífona de Entrada

Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria alabarte.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos, Señor, Dios nuestro, amarte con todo el corazón y, con el mismo amor, amar a nuestros prójimos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

¿Creen, acaso, que este templo donde se invoca mi nombre es una cueva de ladrones?

Lectura del libro del profeta Jeremías
7, 1-11

El Señor dirigió esta palabra a Jeremías:
"Párate junto a la puerta del templo del Señor y proclama esta palabra: Escuchen la palabra del Señor, ustedes todos, hombres de Judá, que entran por estas puertas para adorar al Señor. Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Enmienden su conducta y sus acciones, y les permitiré habitar en este lugar. No confíen en palabras engañosas repitiendo: "¡El templo del Señor! ¡El templo del Señor! ¡El templo del Señor!"
Si enmiendan su conducta y sus acciones, si practican la justicia unos con otros, si no oprimen al extranjero, al huérfano y a la viuda; si no derraman en este lugar sangre inocente, si no siguen a otros dioses para su propia desgracia, entonces yo los dejaré vivir en este lugar, en la tierra que di a sus padres desde antiguo y para siempre.
Pero ustedes confían en palabras engañosas, que no sirven para nada. ¿Acaso piensan que pueden robar, matar, cometer adulterio, jurar en falso, incensar a Baal, correr detrás de otros dioses que no conocen, y luego venir a presentarse ante mí, en este templo consagrado a mi nombre, diciendo: "Estamos seguros", para seguir cometiendo las mismas maldades? ¿Acaso toman este templo consagrado a mi nombre por una cueva de ladrones? ¡Pues también yo los trataré así! Palabra del Señor".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 83, 3.4.5-6a.8a.11

Qué agradable, Señor, es tu morada.

Me consumo anhelando los atrios del Señor, todo mi ser se estremece de alegría ansiando al Dios vivo.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

En tus altares, Señor todopoderoso, rey y Dios mío, hasta el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido donde poner sus polluelos.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Dichosos los que viven en tu casa y te alaban siempre; dichoso el que encuentra en ti su fuerza y caminan animosos.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa; prefiero el umbral de la casa de mi Dios a vivir en las tiendas del malvado.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos.
Aleluya.

Evangelio

Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
13, 24-30

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo esta otra parábola a la gente:
"Con el Reino de los cielos sucede lo mismo que con un hombre que sembró buena semilla en su campo. Mientras todos dormían, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Y cuando creció la planta y se formó la espiga, apareció también la cizaña. Entonces los siervos vinieron a decirle al amo:
"Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es posible que tenga cizaña?"
El les respondió:
"Lo ha hecho un enemigo".
Le dijeron:
"¿Quieres que vayamos a arrancarla?"
El les dijo:
"No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquen también con ella el trigo. Dejen que ambos crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha; entonces diré a los trabajadores: Recojan primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, pero el trigo júntenlo en mi granero"".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La salvación por Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Pues por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y arcángeles, y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Ven, Señor, en ayuda de tu siervo y sálvame por tu misericordia. Que no me arrepienta nunca de haberte invocado.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Que el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que acabamos de recibir, nos ayude, Señor, a vivir más profundamente nuestra fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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