lun 19a. Ordinario año Par (Id=541)

Antífona de Entrada

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios nuestro, de quien todo bien procede; inspíranos propósitos de justicia y santidad y concédenos tu ayuda para poder cumplirlos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

La gloria del Señor se manifestó en forma visible

Lectura del libro del profeta Ezequiel
1, 2-5.6a.24-28 abc

Era el año quinto de la deportación del rey Joaquín. Ezequiel, hijo del sacerdote Buzí, recibió la palabra del Señor en el país de los caldeos, junto al río Quebar. Y allí lo invadió la fuerza del Señor.
"Vi un viento huracanado que venía del norte, una gran nube rodeada de resplandores, y en el centro del fuego, algo así como el fulgor de un relámpago. En medio del fuego vi la figura de cuatro seres; tenían forma humana. Oí el ruido de sus alas; era como el de las aguas caudalosas, como la voz del Poderoso, como el enorme estruendo de un ejército. Y cuando se detenían, replegaban sus alas. En la plataforma que había sobre sus cabezas se produjo un gran ruido.
Encima de la plataforma apareció una especie de zafiro en forma de trono, y sobre esta especie de trono apareció una figura de aspecto humano. Desde lo que parecían sus caderas para abajo tenía aspecto de fuego. El resplandor que rodeaba esta figura era semejante al arco iris que aparece en las nubes en un día de lluvia. Era la apariencia visible de la gloria del Señor. Cuando la vi, caí rostro a tierra.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 148, 1-2.11-12ab.12c-14a. 14bcd

El cielo y la tierra están llenos de tu gloria.

Alaben al Señor desde los cielos, alábenlo en las alturas todos sus ángeles, alábenlo todos sus ejércitos.
El cielo y la tierra están llenos de tu gloria.

Reyes del mundo y pueblos todos, príncipes y todos los jefes de la tierra; los jóvenes y también las muchachas, los viejos junto con los niños.
El cielo y la tierra están llenos de tu gloria.

El ha hecho fuerte a su pueblo; él es el orgullo de todos sus fieles; de Israel, su pueblo entrañable.
El cielo y la tierra están llenos de tu gloria.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Aleluya.

Lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar. Los hijos están exentos de impuestos

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
17, 22-27

Gloria a ti, Señor.

Un día que estaban juntos en Galilea, Jesús dijo a sus discípulos:
"El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y le darán muerte, pero al tercer día resucitará".
Y se entristecieron mucho.
Cuando llegaron a Cafarnaún, se acercaron a Pedro los que cobraban el impuesto del templo y le dijeron:
"¿No paga su maestro el impuesto?"
Pedro contestó:
"Sí".
Al entrar Pedro en la casa, se anticipó Jesús a preguntarle:
"¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra ¿a quiénes cobran los impuestos y contribuciones: a los ciudadanos de su país o a los extranjeros?"
Pedro contestó:
"A los extranjeros".
Jesús le dijo:
"Por tanto, los ciudadanos de su país están exentos. Con todo, para que no se ofendan, ve al lago, echa el anzuelo y saca el primer pez que pique; ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. La tomas y la das por mí y por ti".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, con bondad estos dones que te presentamos humildemente, para que sean gratos a tus ojos y nos hagan crecer en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La salvación por Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre y, aunque condenado justamente, lo
redimiste por tu misericordia, por Cristo, Señor nuestro Por él, los ángeles y arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Señor, tú eres mi amor, mi fuerza y mi refugio, mi liberación y mi ayuda. Tú eres mi Dios.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Que la fuerza redentora de esta Eucaristía nos proteja, Señor, de nuestras malas inclinaciones y nos guíe siempre por el camino de tus mandamientos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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